Mi vida es música
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Este relato ganó el Primer Premio en la categoría de adultos, en el II Concurso de Relatos “Mi Vida es la Música”, organizado por la Agrupación Musical Ntra. Sra. del Pasico de Torre Pacheco y perteneciente a la Asociación Amigos de la Música de Torre Pacheco y cuyos premios se entregaron el 23 de diciembre de 2016.

Todo parecía tranquilo en un bonito rincón de España llamado Torre Pacheco, cuando de pronto, un  enjambre de potentes motos con música  de Heavy Metal a todo volumen,  aparecieron  por la calle principal ante la indignación de los transeúntes, las potentes y ruidosas motos se detuvieron en la plaza del pueblo, sus ocupantes  se despojaron de sus cascos y bajaron de sus maquinas y comenzaron a explorar el lugar al que habían llegado.  Eran un grupo de seis personas ataviadas con ropa y cazadoras de cuero, largas melenas, excepto uno de ellos que lucía un largo flequillo que le cubría media cara.

 

Unos minutos después, los visitantes, advirtieron que en el lugar había un edificio del que salía música, los habitantes del edifico salieron alarmados por el ensordecedor ruido de las motos y la música y, ante la sorpresa de los recién llegados que seguían con la música a todo volumen, el que les pareció su líder,  apareció escoba en mano dispuesto a hacerles frente, en ese momento la música cesó reinando un sepulcral silencio:

 

–          ¡¡Eh, hippies!!, ¿qué es este escándalo?, ¿No podéis bajar esa música?, esta gente está  intentando ensayar y estáis molestando al vecindario.

 

–           ¿y por qué hombre?, Tío.. baja esa escoba.. Vamos, buen rollito,– le respondió el líder de la banda -No hacemos nada malo, y por cierto ¿vosotros quienes sois?.

 

–          Soy el conserje de este edificio- les recriminaba empuñando la escoba- y estos los músicos de la  Banda del Pasico, somos pacíficos, pero muy estrictos y están ensayando para el concierto de las fiestas del pueblo, y con vuestra música a todo volumen y vuestras ruidosas motos no podemos ensayar.- respondió uno de los músicos – y por cierto.. ¿vosotros quiénes sois?, no os hemos visto nunca por el pueblo.

 

Somos los Caballeros de Arcadia y no somos hippies, sino moteros, yo soy el jefe de la banda y en  nuestra banda al contrario que en la vuestra, todo está permitido y hacemos lo que queremos, no hay normas y.. ¿Eso que tocabais era música?,  ¿y lo haces con esa varita? – dijo señalando al director- vaya chufla que tocáis tío,  sin embargo nuestra música sí que mola.- le replico ante las risas del resto de la banda mientras que los músicos se echaban las manos a la cabeza escandalizados ante tales palabras.

 

–          ¡¡¿Qué no hay normas, la música alta..!!?-  espetó el director de la banda.

 

–           Pues en nuestra banda, hay una hora para cada cosa, se trabaja en silencio, se come en orden y la música, siempre bajita y tocando  a los clásicos de toda la vida, y nada de armar jaleo, ¡Formalidad, formalidad y formalidad!!, y las fiestas contadas y siempre sin pasarse. Y por cierto, esto no es una varita, se llama batuta y con esto dirijo a los músicos para hacer que toquen a su tiempo y en su debido orden para que todo salga perfecto.

 

 

–          Pues vaya aburrimiento..  – dijo uno de los moteros- nosotros casi siempre ¡¡Fiesta, música!! Y nosotros también tenemos nuestra banda de música, tocamos  Heavy Metal y los libros, cuanto más tiempo cerrados, mejor, que a fin de cuentas no piden pan ni agua. Y trabajar.. lo justo y necesario, y yo no necesito.. como se llame ese palito, para dirigir a mi banda, me basta con mi potente moto mi guitarra eléctrica, mi talentosa voz y mis dotes de mando,  les decía el líder de la banda mientras el resto  de sus amigos no dejaban de reírle sus gracias.

 

– Que poca cultura,…Heavy Metal… libros cerrados…poco trabajar… vaya panda de vagos ..  no me extraña que no sepas como se llama esto que tengo en la mano- le replico el director de la banda de música. ¿Y de que vivís?.

 

–          A ver si te crees que vivimos del aire y las motos andan con agua- le replicaba uno de los moteros- y de vagos nada, trabajamos; poco, pero trabajamos, que nosotros, al contrario que los libros, si pedimos pan y las motos gasolina, nos ganamos la vida tocando en conciertos con nuestra banda.

 

– Y aquí,  “el Flequillos”- dijo señalando al que portaba un enorme flequillo- arregla motos, y así nos sacamos unos eurillos.

 

– ya veis, – dijo el líder- trabajamos cuando queremos y como queremos.

 

– Vaya anarquía- replico el conserje que no soltaba la escoba desconfiando de los visitantes.

 

– Pues anda que vosotros… vaya sosos, siempre con normas y trabajando y con esa música… las fiestas contadas, debéis ser los más aburridos de la Tierra.

 

Esa tarde, lo que parecía que terminaría en una batalla campal pasó a ser el comienzo de una amistad.

 

–          La verdad, aquí entre nosotros-  le decía en voz baja  unos de los músicos a  uno de de los moteros y aprovechando un descuido del director- a veces nos aburrimos de tanta norma y orden. Y echamos de menos algo de vidilla….a mí sin más, me gustan las motos como las vuestras y como salís con las motos a pasear y ver en mi móvil el Facebook.. pero nuestro líder dice que el móvil,  y el Facebook, lo justito y fuera del  horario de la banda, aquí,. trabajo, orden y disciplina…es todo tan estricto..a veces nos ponemos tristes y no nos salen las partituras.

 

–          Si, a nosotros nos pasa igual, también a veces pensamos si no nos pasamos con tanto alboroto.. no pensamos que a veces nuestra música y fiestas pueden molestar a alguien… y que casualidad nosotros a veces nos ponemos tristes como vosotros a  veces pensamos que  también nos gustaría aprender algo más,  y así tendríamos dinero para más fiestas y adornar  y arreglar mi moto. ¿y sabes? yo desde niño he tenido ilusión por tocar un instrumento, siempre me gustó la flauta.

 

 

–          Qué curioso, somos de mundos diferentes y sin embargo tenemos algunas cosas en común tenemos  los mismos sentimientos e inquietudes,  y aunque  vestimos de maneras distintas, sois  personas y músicos como nosotros, en el fondo no somos tan diferentes.

 

–          Si,  tienes razón, tocamos estilos musicales diferentes, que tienen sus adeptos y hoy hemos aprendido una lección, a no juzgar a nadie por su aspecto, y que  lo que tocáis vosotros, es también música y que ambos estilos pueden y deben convivir y ser respetados- dijo el director de la banda.

 

Tras una larga reflexión y tras un largo debate, comprendieron que aunque diferentes todos eran iguales, que se puede convivir con respeto y tolerancia y así, los músicos de la banda, enseñaron a los moteros su música y muchas cosas sobre los instrumentos, las notas musicales, y que trabajar tiene sus cosas buenas y  los moteros les enseñaron a los músicos que la vida tiene cosas divertidas que hay que disfrutar, les enseñaros cosas sobre las motos a montar en ellas y les hicieron miembros de honor de  los Caballeros de Arcadia y descubrieron que también se enfadaban cuando algo no les salía bien, que lloraban, que se enamoraban.. que se alegraban, desde ese día había nacido una amistad, los moteros acudían a ver los conciertos de la banda y los moteros les invitaban a sus fiestas donde también tocaban para los asistentes, aquella tarde, ambos grupos, recibieron y aprendieron una hermosa lección, la de la convivencia en paz  y la más importante la de la tolerancia y  el respeto mutuo.

 

José Antonio Andreu Fdez.

 

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